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Ph by Fer Casillas

“Muchas veces en la vida las personas olvidan lo que deben recordar y recuerdan lo que deben olvidar.”

“Nada hace revivir más intensamente el pasado que un olor, un lugar o una canción.”

“Estoy perdidamente enamorada de un recuerdo. Un eco de otro tiempo, otro lugar.”

Es impresionante cómo el olor de algo nos hace inmediatamente transportarnos a un recuerdo del pasado, un pasado al que muchas veces no queremos regresar, no queremos revivir e incluso un pasado que nos duele, aunque veces un pasado que añoramos. Un pasado que siempre nos va a perseguir porque simplemente no podemos dejarlo ir. Ese pedazo de nostalgia que tenemos por un lugar, un momento, una persona, por la personas que fuimos. En esta época del año siempre me pongo muy nostálgica.

El otro día cuando estaba decorando el arbolito de Navidad me vinieron unos flashbacks impresionantes simplemente con el olor, regresé a mis 10 años cuando ayudaba a mi mamá a decorarlo, regresé a los 12 abriendo los regalos, regresé a los 15 cenando con toda mi familia en Nochebuena, regresé a momentos felices. Realmente este árbol me trajo muchísimos recuerdos y como una sensación mágica de que todo al final estará bien, que aunque haya crecido, haya cambiado y haya madurado, sigo siendo la misma niña sentada en la sala de mis papás en Navidad con muchísimos sueños y mucha vida por delante.

Creo que la nostalgia es algo que nos persigue a todos, llega un momento en que todos añoramos algún recuerdo y quisiéramos “comprar un boleto de regreso al ayer.” Hay algunos que queremos regresar al día de nuestra boda, otros regresar a una cena de Navidad con gente que ya murió, otros regresar a un día de Prepa, al lugar de su Luna de Miel, al lugar donde conocieron a su primer amor, al momento perfecto donde toda la familia estaba unida, a ese momento en que se enteraron que iban a ser papás, incluso sentimos nostalgia por lugares y momentos que aún no conocemos ni hemos vivido. Todos añoramos un trozo de nuestro pasado.

Pero también, aunque ese árbol me trajo mucha felicidad, mis recuerdos tienen recuerdos propios. Hay olores, lugares y canciones que me regresan a un pasado oscuro, un pasado que nunca quisiera volver a vivir, un pasado que me recuerda lo tonta que fui en ciertos momentos. Un pasado que me persigue y que mi cerebro sigue recordando y reviviendo aunque yo no quiera, pero creo que la manera en que reaccionamos ante estos recuerdos es lo que nos hará crecer o nos hará caer de nuevo. Debemos tratar de ser selectivos con nuestros podios recuerdos, y aunque sabemos que no tenemos control sobre ellos lo que si podemos hacer es elegir seguir odiándolos o simplemente no darles importancia; porque al final eso es lo que son, sólo recuerdos.

Así que dejemos literal en el olvido esos recuerdos que no nos trajeron nada bueno y atesoremos lo que realmente valen la pena. Elijamos regresar a las cosas buenas, las cosas bonitas, las cosas extraordinarias que nos hacen recordar que podemos ser lo que queramos, que podemos ser mucho más grandes que cualquiera. Lo mismo pasa con México, con todo lo que está pasando sólo nos acordamos de lo malo y nos olvidamos de todo lo bueno que tiene este país, de todas esas cosas que damos por sentado. olvidamos que tenemos una historia inigualable, unas tradiciones maravillosas y una cultura envidiable; nos olvidamos que vivimos en un país con recursos y gente única.

¿Cómo se sienten este viernes? Yo hoy siento nostalgia por un millón de cosas, por cientos de lugares y un sinfín de momentos. Incluso hay veces que extraño la persona que era antes…

¡Gracias por leerme!

“Each memory has a soundtrack of its own.”

“I am hopelessly in love with a memory. An echo from another time, another place.”

“Nostalgia is a twinge in your heart far more powerful than memory alone – a feeling of a place where we ache to go again.”

It’s amazing how the smell of something immediately transports us into the past, a past where we either want to be, want to forget or even ache. A past that will always chase us because we simply can’t let go. That piece of nostalgia that we all have for a place, a time, a person, the person we used to be. This time of year makes me more nostalgic than ever. The other day we were decorating the Christmas Tree and it was shocking the flashbacks I got by the smell of the tree, I was 10 again helping my mother with the decorations, I was 12 opening gifts in my house, I was 15 having dinner with my family, I was happy. This is what this tree gave me, a magical sensation that everything is going to be ok; that even though I changed, I grew up, I matured, I will always be that girl in my parents house with all these wonderful dreams and extraordinary feelings.

We are all nostalgic for a millions things, some people want to come back to their wedding day, some to a specific time during their wild adventures in their adolescence, some to a Christmas dinner full of people that are no longer around, some to a moment where everyone was at peace with each other, some to an unknown place where they had the best time of their lives, some to specific time where they found out that miracles still happen, and some even to a place and time they have never been. We all ache and yearn a piece of the past.

But as the tree gave me happiness, and it does every year; my memories have memories of their own. There is something about a song, a smell, a place that will make me remember things I don’t want to come back to, things that scare me every time. We are haunted by what our brains keep from time to time, but it is the way we deal with those memories, that will make us stronger or will make us fall. We have to choose if we want to keep them or we simply want to let go, some people say that happy people are the ones that have bad memory, I don’t believe that. Yes we are haunted by all of these horrible memories that will take us back to places and circumstances we hate, but that is simply what they are, memories that we can chose to forget and let go or we can choose to keep hating.

So let go of those things that didn’t give you anything and start treasuring those that did. Don’t let nostalgia cheat you. Chose to remember the good things, the wonderful things, the extraordinary things that will come back to remind you that you can be anything you want to be. The same thing happens with Mexico right now, we all remember and look at the bad things that are happening right now, but we forget that our country is far more than we take for granted, we forget our amazing history, our interesting traditions, our enviable culture; we forget that we live in a place where its people and its resources are one of a kind.

How are you feeling this Friday? Today, I am feeling nostalgic about a thousand things, a hundred places, and an infinite number of moments. There are times that I miss the person I used to be…

Thank you for reading!

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