Este es el último post que les escribo estando embarazada, llena de emociones, de hormonas, de miles de miedos, nervios y mucha felicidad!!!!! Muero poer ver la cara de bebesina por ver cómo es, por ver cómo me va a ver, por sentirla por abrazarla por todo! Es impresionante lo rápido que se me pasó el tiempo y lo padre que me ha tocado vivir esta experiencia.

Les quiero contar un poco sobre lo mucho que me enseñó este embarazo sobre el amor propio y el amor a mi pareja. Al empezar este embarazo tenía mucho miedo sobre cómo iba a cambiar mi cuerpo, sobre cómo me iba a sentir, escuchaba tantas cosas malas de verdad de la gente que tenía a mi alrededor que me daba pavor pensar que me fuera a ir igual. Pero les quiero decir que realmente me sorprendió muchísimo, ha sido de las mejores etapas de mi vida, pero sobretodo una de las que más me ha enseñado.

Me enseñó a darme cuenta que mi cuerpo vale mucho más de lo que yo pensaba, que es mucho más capaz, más fuerte y más poderoso que cualquier otra herramienta que pueda tener en mi vida; que es impresionante cómo responde ante cualquier circunstancia, que si amas la forma en que evoluciona todo tiene sentido propio. Aún no sé cómo me vaya a ir en parto ni en recuperación ni en post parto, pero sé que mi cuerpo va a reaccionar ante mis cuidados pero especialmente ante la actitud que tenga hacia lo que venga.

Me enseñó a abrazar el cambio, un cambio que fue sucediendo poco a poco pero con una magia extraordinaria, con un sentimiento en el que sí al principio era terrorífico pero poco a poco cada etapa se volvió mucho más emotiva, divertida y llena de vida. Cada límite de fecha, cada estudio, cada análisis de sangre, cada medicina, vitamina y aspirina que mi cuerpo debía enfrentar iba venciendo el miedo a lo desconocido, y transformándose en algo espectacular. Abrazar mi cuerpo tal como es le dio luz a mi vida, le dio una potencialidad inigualable y mucha confianza en lo que estaba por venir, en lugar de pensar en el peso, pensaba en lo bien que debía moverme y alimentarme.

Me enseñó a no tener miedo y no limitarme porque no estaba enferma, simplemente debía cuidarme más, debía poner más atención porque estaba creando vida dentro de mi. A ser más consciente de las decisiones que he tomado en mi vida y de las que estaba por tomar, porque cada cosa que hacía afectaba de maneras inexplicables.

Me enseñó a darme amor a mi misma, a consentirme más, a sentir mis emociones de una forma distinta pero en lugar de esconderlas, enfrentarlas. A ser orgullosa de la persona que soy y de lo que me he convertido, me enseñó a ser paciente con cada etapa que debía vivir.

Por otro lado al mismo tiempo que me enseñaba sobre el amor propio, me enseñó sobre el amor a mi pareja; sobre el reconocimiento hacia una nueva forma de vivir después de 9 años.

Me enseñó a reconocer una nueva vida en pareja, una nueva forma de compartir mis emociones y nuestra forma de comunicarnos, de ponernos de acuerdo ante decisiones importantes, de sentirnos más cerca que nunca cuando algo no iba tan bien, de darnos apoyo en todo momento ante la incertidumbre de un nuevo sentimiento.

Me enseñó una nueva forma de reconocimiento en la que no todo estaba aclarado, en la que debíamos ser aún más comunicativos porque pensábamos que todo estaba dicho y entendido. A darme paciencia para entender que lo que yo estaba viviendo él no lo estaba sintiendo de la misma forma y que no podía juzgarlo o sentirme sola porque simplemente las cosas estaban cambiando y yo me estaba acostumbrando más fácil y más rápido a ese cambio.

Me enseñó a ver a un compañero totalmente distinto, a alguien que a pesar de todo lo que mis hormonas iban produciendo siguió apoyándome de formas inigualables. A entender que todo iba a estar bien, que todo va a estar bien incluso en los días más vulnerables.

Hoy doy gracias por haber podido vivir esta etapa tan increíble, lo volvería a hacer miles de veces porque ha sido todo un sueño, tanto lo malo como lo bueno. Doy gracias por tenerlos a ustedes que me han dado un apoyo impresionante, por darme ánimos y buenas vibras siempre. Doy gracias por haberme enseñado que la vida pasa tan rápido y los momentos son luz que se vuelven recuerdos en un dos por tres, que cada paso que doy siempre estaré acompañada de la persona que más amo en el mundo porque nuestros caminos se cruzaron para darle vida a esta bebesina tan hermosa que estamos esperando y vivir momentos extraordinarios con ella y lo que venga…

¡GRACIAS AL UNIVERSO, A DIOS A TODO, POR TANTO!!!!