Jamás pensé estar en esta situación, escuchas tantas cosas cuando estás embarazada que nunca piensas que algo así te pueda pasar. ¡Pero me sucedió! Tuve un embarazo tan increíble, un parto tan fuerte pero maravilloso que jamás imaginé pasar por lo que debería llamarse cuarto trimestre de embarazo.

Bien dicen que es el cuarto trimestre porque aunque ya no los llevemos en la panza, los bebés sienten completamente todo lo que las mamás sienten. Es una etapa de conocernos, de acoplarnos, de entendernos, de saber realmente qué es lo que vamos a vivir pero sobretodo de experimentar.

Todo empezó el día que salimos del hospital, no sé por qué ese día comencé a llorar, la enfermera dijo que era súper normal que todas las mujeres que había dado de alta ese día habían llorado. Llegamos a casa y como ya no había enfermeras todo el tiempo, el pánico se apoderó de mi. Ver a Dominica tan chiquita, tan frágil, tan impotente que todo me empezó a dar miedo, y la regadera se convirtió en mi consuelo de llanto… que si tenía que despertarla para comer, que si dormía mucho, que si hacía popo, que si de qué color, que si cuantos pañales mojados, que si la lactancia, etc… Son tantas cosas que tenemos que estar pendientes, que realmente comprendí por qué existía la cuarentena, yo juraba que sólo era para que las mamás nos recuperáramos físicamente, pero no!!!!! es un momento de conexión que sólo tú como mamá lo puedes entender.

Es impresionante lo mucho que una decisión tan pequeña afecta el curso de una vida de tan sólo 3kg. Les juro que yo decía “es súper anti natural no querer estar con tu bebé,” hasta que lo viví, y para mi no era que no quisiera estar con ella, para mi era una mortificación tan grande verla tan frágil que me daba pavor cuidarla, que sólo quería dormirme y despertar y que ya tuviera 5 años y no fuera tan propensa a tanto.

Son sentimientos que se apoderaron de mi que real no podía controlar, cada que vencía un miedo, aparecía otro; cada que lográbamos una meta, aparecía otra aún más difícil y así seguimos, y estoy 100% segura que así seguirá el resto de nuestras vidas…

Les juro que nunca pensé que me fuera a pasar, sentir esa impotencia de no poder controlar mis emociones, de pensar que todo estaba mal, de no tener hambre, de no tener sueño, de no tener ni ganas de salir, de sentir y de muchas cosas más. Sé que es muy fuerte todo esto, pero considero que como mujeres debemos hablarlo. Una amiga que estuvo conmigo en esto me dijo que al igual que como hacemos ejercicio para cuidar nuestro cuerpo, comemos sanamente, vamos al dr, con el nutriólogo; nuestra mente también necesita cuidado, también necesita de una alimentación de pensamiento positivos que nos ayuden a sanar y llenarnos de vida.

Hoy me siento más tranquila, hoy sé que no estaba loca, que simplemente era algo que no podía controlar. Son emociones y pensamientos tan fuertes que debemos exponerlos sin miedo y sin vergüenza.

Hoy les dejo este post no para que tengan miedo, al contrario, para que entiendan que es algo tan normal, tan común, que muchísimas mujeres lo experimentos, unas más intensamente que otras  pero que debemos apoyarnos y entender que no estamos solas. Es impresionante ver lo mucho que  ustedes me apoyaron, hoy en día hablo con mis seguidoras como si fueran mis amigas porque estamos viviendo exactamente lo mismo y es increíble cómo hemos conectado de mil maneras.

Gracias de verdad porque han sido parte fundamental de mi desarrollo como mamá, de mi bienestar como persona y de mi felicidad como mujer. Hoy sé que haré hasta lo imposible por ver a mi hija sana, feliz y llena de vida; pero lo más importante es que lo haré yo también estando sana, feliz y llena de vida.

¡gracias por tanto apoyo!